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Podredumbre Espiritual

Eduardo Moreno

diciembre 5, 2025

Hoy leí un antiguo post que hice en mi perfil de Medium que me gustaría compartir en este espacio.

En diciembre del 2024 la universidad de Oxford dio a conocer la palabra mas popular de ese año. Brain Rot. Este fue el término más popular en los doce meses del 2024, mostrando un crecimiento de un 230% en comparación con el 2023. Este término se refiere al deterioro del estado mental e intelectual de una persona, debido a la sobreexposición al contenido basura de las redes sociales y el poco interés a material que presente un desafío intelectual para el consumidor. No sé tú, pero cuando leí esto me sentí bastante abrumado al considerar que en un futuro viviremos en un entorno social con un índice de coeficiente intelectual promedio más bajo al actual, lo cual nos habla mucho de los tiempos en los que vivimos.

Desafortunadamente, nuestro cerebro ha sido reprogramado por las redes sociales, para enfocar nuestra atención en contenido basura de no mas de 15 segundos, para saltar al siguiente video inútil de la lista, y así de forma interminable. Nuestra capacidad de atención y retención de la información va en descenso, y pareciera que realmente no nos importa. De hecho, considera, ¿Cuándo fue la ultima vez que te cuestionaste acerca de la cantidad de tiempo que pasas en redes sociales? ¿Cuándo fue la ultima vez que pasaste la mitad de ese tiempo en redes leyendo un buen libro o la misma palabra? o mejor aún ¿Cómo deberíamos actuar los cristianos ante una situación mundial como esta?

La palabra de Dios tiene la capacidad de llamar nuestra atención para la corrección de una forma amable pero firme. No da espacio para que podamos negociar o que podamos intentar tomar atajos para cumplir con sus mandamientos.

En esta ocasión me gustaría abordar dos cuestiones que me parecen sumamente relevantes del capítulo cuatro de proverbios, y que pueden ser de ayuda en nuestra búsqueda de la sabiduría que la palabra dispone para nosotros, y posiblemente a combatir esta pandemia de cerebros en descomposición.

Presta atención.

El capítulo cuatro del libro de proverbios, empieza llamando nuestra atención de forma directa: “escuchen”.

Creo que la solución a muchos de nuestros problemas, pueden llegar a ser tan obvios y sencillos, que debido a esto podemos caer en el error de no considerar la opción obvia como la más viable. Si el problema que pregona la actualidad es la falta de atención y la dificultad que representa el poder concentrarnos por tiempos prolongados, ¡comencemos a disciplinar nuestras mentes para salir de esa podredumbre mental!

Evalúa tu vida cristiana y responde: ¿realmente escucho la palabra de Dios? De forma natural pudiéramos responder que sí, ya que el pastor la lee los domingos. Pero tú y yo sabemos que los proverbios no se refieren a eso. El autor nos quiere comunicar que debemos prestar atención a la palabra de una forma diferente, de una forma que cada letra penetre hasta lo más profundo de nuestras mentes y corazones. Debemos prestar atención a la palabra de una forma que logremos atesorarla en lo mas profundo de nuestro ser.

Es tan sencillo como suena. Si hay un área en tu vida en la que estás batallando para rendirle cuentas a Dios, o para cumplir con lo que el Señor te pide y además la palabra te dice que debes hacerlo, ¡escucha y hazlo! Escuchar la corrección de un padre, se refiere a atender a su consejo, no solamente permitir que entre en nuestro aparato auditivo, sino recibirlo con detenimiento, analizarlo y aplicarlo. La realidad es que la mayoría de nuestros problemas se deben a que no escuchamos la palabra de Dios.

Disponte a crecer.

Me encanta que proverbios nos muestra que el problema a la decadencia mental y la falta de sabiduría en nuestras vidas se puede solucionar con prestar atención; y así mismo, se soluciona teniendo un corazón dispuesto a adquirir inteligencia. Seamos honestos, si no somos intencionales en disponer nuestra mente y corazón a pasar tiempos prolongados para meditar en la palabra, reflexionar en sus mandatos, atesorarla en nuestros corazones y, por supuesto, a combatir el letargo mental y espiritual que ha provocado el uso excesivo de las redes, nunca lo haremos.

Es necesario que tomemos acción ante estos problemas, y no me refiero solo al brain rot, sino a nuestro problema más grande. Nuestro problema más grande es que no amamos a Dios con todo nuestro corazón y toda nuestra mente, si así lo hiciéramos, pasaríamos más tiempo en su palabra, en oración, atesoraríamos sus mandamientos y los cumpliríamos al pie de la letra. Sé que el Señor pone en nosotros el querer como el hacer, pero no olvidemos que la soberanía de Dios no invalida la responsabilidad humana.

El proceso de la santidad (temer a Dios) es una actividad que implica sinergia, es decir, es un diario caminar en el que el Señor pone en nosotros el querer como el hacer de: leer su palabra, orar, meditar y adorar, y nosotros efectivamente lo hacemos. No podemos pretender crecer en piedad y sabiduría si no somos responsables en aplicar lo que el Señor nos mueve a hacer. Nuevamente, la habilidad y la disciplina, son partes fundamentales de este proceso continuo.

Creo que esta es la primera ocasión en la que me gustaría hacer una exhortación personal a quienes puedan leer esto. Amados hermanos, examinemos nuestro corazón, seamos honestos con nosotros mismos. Evaluemos cuánto tiempo pasamos pegados a nuestros celulares, consumiendo basura en las redes sociales, y cuánto tiempo invertimos en una buena lectura cristiana o en la meditación de la palabra. Es muy absurdo esperar el crecimiento espiritual si no tomamos el tiempo de cultivarlo. Es tan necio como quien paga la membresía del gimnasio y espera perder peso solo por haber pagado.

Creceremos en piedad y sabiduría en la medida en que pasemos tiempo con el Señor. Esforcémonos por permanecer firmes en sus caminos de santidad, y demos frutos dignos del Dios en el que creemos y al cual servimos y adoramos.

Categoría: Contracultura

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